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domingo, 23 de noviembre de 2014

Alameda Zaragoza

Nuestra ciudad no sería la misma sin la Alameda, símbolo y orgullo, donde nuestros abuelos y hasta los padres de éstos se deleitaban al pasear por sus pasillos repletos de majestuosos y frondosos árboles seculares y de fresca sombra, trasmitiendo calma y sosiego en un lugar perfecto para la reflexión.

Don Venustiano Carranza, cuando fue gobernador de Coahuila, solía hacer paseos todos los días en este parque. El lugar ha sido escenario del inicio de muchísimos romances de parejas saltillenses, y extranjeros y visitantes, con sutil espíritu de observación, dan cuenta de la belleza de este pulmón de la ciudad, a través de las casi olvidadas tarjetas postales. 
Saltillo, Coahuila, México 

Derechos Reservados F. F. Ferretería Sieber

Alameda Zaragoza.



Desde el año de 1836 las autoridades municipales y estatales tuvieron la necesidad de dotar a la ciudad de un parque. Sería hasta los años de 1856 a 1860 cuando, movidos por el entusiasmo del empresario saltillense don Luis de Cepeda, se adquirieron terrenos en la parte poniente de la ciudad para iniciar la construcción del Parque Zaragoza.

Braulio Flores, conocido como “El Rey Dormido” –personaje de la guerra contra Estados Unidos que ganó celebridad por haber dado muerte a varios soldados invasores– pagaba en ese tiempo una condena por homicidio en la cárcel del estado. Flores propuso que se le redujera la condena a cambio de hacer los trabajos de plantaciones de árboles en el nuevo parque. La petición fue otorgada por parte de las autoridades. “El Rey Dormido” y otros reclusos  plantaron un buen número de árboles como fresnos, álamos y truenos.

En el año de 1877 las autoridades del municipio de Saltillo y del Gobierno del Estado de Coahuila adquirieron un terreno con el propósito de ampliar la Alameda. Este lote estaba situado entre las calles Victoria y Ramos Arizpe.
Tres años más tarde se compró por la cantidad de $268.00 pesos, pagados en tres abonos, la parte poniente que da a la calle Cuauhtémoc. Con esta adquisición quedaron concluidas las dos secciones de la parte vieja y de la nueva de la Alameda, que en aquel tiempo estuvieron divididas por la calle Victoria.




Los ingenieros civiles W. D. Nicholson y Teodoro Sperry Abbott habían establecido un bufete de arquitectos y contratistas en la ciudad. Como parte de sus servicios, esta firma realizaba levantamientos de planos, avalúos, presupuestos y la dirección de obras. Uno de los trabajos encomendados a este despacho por parte del gobierno fue precisamente el trazo y diseño de la Almadea Nueva, en la parte sur del parque.
El señor Abbott se convirtió  más tarde en el ingeniero de la ciudad.


Saltillo, Coahuila, México 
Derechos Reservados F. F. Ferretería Sieber

Estatua ecuestre del general Ignacio Zaragoza

Localizada sobre la calle Cuauhtémoc, afuera del Jardín Zaragoza, conocido como la Alameda Vieja. Fue colocada por el gobierno estatal el 5 de mayo de 1897. Hoy se encuentra dentro de la actual Alameda.
Calle Cuauhtémoc  Alameda Zaragoza

La obra fue realizada por el escultor Jesús Contreras, quien había celebrado un contrato con el Gobierno de Coahuila para efectuarla. Sin embargo, al terminar de fundir la obra, el artista vendió la monumental pieza a las autoridades de la ciudad de Puebla, quienes al verla se interesaron en adquirirla. Al poco tiempo, Contreras se vio obligado a cumplir el contrato original y, por ello, realizó una segunda obra.
Saltillo, Coahuila, México 

Derechos Reservados F. F. Ferretería Sieber


Casa del Gral. Francisco Naranjo Calle Ramos Arizpe, entre C. Salazar y Obregón

En el pináculo de esta hermosa casa, ya desaparecida por desgracia, se puede leer “Año 1890” y las letras “F” y “N”. Esta majestuosa finca perteneció al general Francisco Naranjo, militar conocido como “El León del Norte”, quien participó en tres guerras e innumerables batallas: peleó en la Revolución de Ayutla, en la Guerra de Reforma y en la defensa contra la Intervención Francesa; asimismo, en las revueltas emanadas de los planes de La Noria y Tuxtepec. Terminada la invasión de los franceses combatió al gobierno de Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada.
La finca era usada como casa de veraneo por el general Naranjo. Después de que fuera arrasada esta bella mansión, se construyó por los años treinta un estadio que dio servicio para eventos deportivos, así como cívicos y culturales. El estadio de la ciudad fue derrumbado, para dar paso a la construcción de la Escuela Normal Básica. En la actualidad alberga la Secundaria Federico Berrueto Ramón. 


Saltillo, Coahuila, México 

Derechos Reservados F. F. Ferretería Sieber

Casa de Eduarlo Laroche

Esta hermosa residencia fue erigida en el año de 1882. En el remate superior aparecen las letras “L” y “E” sobrepuestas y una estrella de cinco picos, detalles que hacen alusión a las iniciales del dueño de la casa y al nombre de la fábrica de jabones La Estrella del Norte.
La factoría fue fundada y dirigida por el ingeniero francés Eduardo Rougier Laroche, quien había llegado procedente de Revel, Alto Gerona, Francia. Laroche experimentó con flora de nuestra región y elaboraba en su negocio jabones de goma de lechuguilla. El establecimiento se encontraba en la parte trasera de la casa, en la esquina nororiente que forman las calles Cuauhtémoc y Colón.
El ingeniero Laroche, junto a su esposa –la señora Librada González–, procreó a Josefina Laroche, quien más tarde heredó la propiedad y contrajo matrimonio con Juan B. Harlan. De esta unión nacieron la famosa maestra y pintora Carmen, Eduardo –quien se destacó en los negocios– y la renombrada concertista Josefina Harlan Laroche.
La casa fue vendida a la familia Berlanga de la Peña, que la echó abajo para construir una “moderna casa”.

Saltillo, Coahuila, México 

Derechos Reservados F. F. Ferretería Sieber

Pensión Alemana

Los terrenos de esta propiedad pertenecieron en un principio al señor Santiago Hewetson, industrial  de origen irlandés que fue propietario de la fábrica de textiles La Hibernia.
Antes de que concluyera su construcción, esta casa fue hipotecada por $15 mil pesos oro por el ingeniero Alfredo W. Lilliendahl, contratista general de la compañía del Ferrocarril Coahuila y Pacífico, para garantizar la construcción del tramo de ferroviario entre Saltillo y Torreón en el año de 1900. Tiempo después, en este mismo lugar operó un restaurante especializado en cocina alemana llamado Alt Heilderberg.

La casa fue derrumbada luego de ser comprada por sus actuales dueños, la familia López del Bosque, quienes construyeron una nueva.

Pablo Arturo Suess

Casa desaparecida, propiedad del señor Pablo Arturo Suess, esposo de Elena Moore Narro. En 1886 el señor Suess formó una sociedad con el también alemán Clemente Sieber, dando origen a la Ferretería Sieber y Compañía.
Los hijos procreados por el matrimonio Suess Moore
fueron: Elena Francisca, Eduardo Mauricio, Pablo Alfredo, Ricardo Ernesto, Alfredo Enrique Clemente, Carlos Augusto y Alberto Guillermo.
Cuando era joven,
Elena Francisca se trasladó a estudiar a San Antonio, Texas. Tiempo después se casó con John T. Kennedy, nieto del capitán Mifflin Kennedy, fundador del Rancho King, de más de 300 mil hectáreas –asentado en Kingsville, Texas–, la propiedad privada más grande de los Estados Unidos. A la muerte de su esposo en 1948, Elena Suess y su cuñada Sarita East se convirtieron en las herederas del rancho. Elena murió en 1984 a los noventa y cinco años de edad.

Saltillo, Coahuila, México 
Derechos Reservados F. F. Ferretería Sieber


Barrio del Águila de Oro

Policía en rondín en el barrio del Águila de Oro, muy cercano al sitio del Fortín de los Americanos, sitio histórico de nuestra ciudad donde las tropas invasoras estadounidenses guardaban las municiones durante la guerra con Estados Unidos en los años 1847-1848.

El Fortín de los Americanos, años más tarde, se convertiría en El Mirador y la Plaza México, construidos en la década de los años setenta del siglo XX.

Saltillo, Coahuila, México 
Derechos Reservados F. F. Ferretería Sieber

Calle Hidalgo Sur

Vista hacia el norte de la ciudad, tomada desde la calle de Hidalgo. Se aprecian casas hechas de adobe y vecinos del barrio del Ojo de Agua. Esta vía es una de las bajadas de la llamada Mesa de Arizpe hacia el centro de la ciudad.
La pronunciada pendiente de esta calle hace posible ver el empedrado, técnica de pavimentación usada en diversas ciudades coloniales.
Durante mucho tiempo fue la vía más importante de la ciudad. En un principio se conocía como Calle Real. Actualmente, ésta es una de las más antiguas calles de Saltillo; lleva el nombre de Hidalgo en honor del “Padre de la Patria”.

Saltillo, Coahuila, México 
Derechos Reservados F. F. Ferretería Sieber

Antigua Ferretería de Clemente Sieber y Cía,

 El establecimiento comercial más antiguo de la ciudad de Saltillo

Para 1900 la Ferretería Sieber ya era conocida como la Antigua Ferretería de Clemente Sieber y Compañía,   pues para ese entonces el negocio tenía cuarenta y tres años ofreciendo sus productos en Saltillo. Los archivos nos llevan al primero de abril de 1872, cuando los señores Daniel D. Brainard y Santiago N. Langstroth, el primero de origen estadounidense y el segundo de origen alemán, ambos llegados al país durante la época del auge del algodón en la década de 1850, decidieron disolver una compañía de comercio que había sido formada en 1857 para efectos de ferretería. La sociedad era llamada D.D. Brainard y Cía., la cual operaba en Saltillo y Monterrey, y a la postre don Santiago N. Langstroth se quedó como único dueño de la compañía.

Tras la muerte de don Santiago N. Langstroth en septiembre de 1876, su viuda, doña Francisca Leichhardt de Langstroth, vende el comercio de ferretería ubicado en Saltillo a don Matías Porth, el día 3 de julio de 1877.

El señor Matías Porth continua sus labores invitando como socio a don Clemente Sieber, bajo la denominación de Porth & Sieber, con operaciones comerciales también en Parras de la Fuente y en ciudad Porfirio Díaz, hoy Piedras Negras, Coahuila.

Con la muerte de Porth, don Clemente invita como socio a su cuñado don Pablo Suess y el negocio se constituye el 29 de junio de 1885 como C. Sieber y Cía.

Al fallecer don Clemente, quedan como propietarios de la casa comercial don Pablo Suess y sus hijos: Elena Francisca, Eduardo Mauricio, Pablo Alfredo, Ricardo Ernesto, Alfredo Enrique Clemente, Carlos Augusto y Alberto Guillermo, todos de apellido Suess Moore.

Tras la muerte de don Pablo Suess el 6 de julio de 1932, lo sucede como administrador su hijo Eduardo M. Suess Moore, quien se distinguió por ser una persona altruista y visionaria, promovió la llegada a Saltillo de la empresa International Harvester, hoy John Deere, una de las primeras empresas trasnacionales que se ubicaron en la capital de Coahuila; además impulsó la instalación de la red de gas entubado en la ciudad y donó los primeros 200 parquímetros, y fue también en dos ocasiones presidente de la Cámara de Comercio. Durante su vida apoyó a varias organizaciones no gubernamentales y fundó la escuela Centro Social Trinidad, donde se apoyaba a jóvenes mujeres con estudios de comercio y contabilidad.

Eduardo M. Suess no tuvo descendencia, por lo que repartió algunas de sus acciones a los empleados de la ferretería y ofreció en venta la otra parte de sus acciones. La accionista mayoritaria de la empresa era doña Elenita, hermana de don Eduardo. Ella fue esposa del dueño del famoso King Ranch en el estado de Texas, la propiedad más grande de los Estados Unidos, y fue hija pródiga de Saltillo, a la cual se le atribuyen grandes obras en beneficio de la población texana.

Mantener activo el negocio de la Ferretería Sieber no sido fácil. Con tanta historia no se puede pensar en un camino llano y sin tormentos, pues ha tenido grandes dificultades. En los inicios del siglo XX la empresa estaba en pleno auge, y antes de la Revolución Mexicana se construyó un imponente edificio diseñado por el arquitecto  Federico Wulff, quien trazó la ciudad de Torreón. Sin embargo poco duró el gusto, ya que en 1914 un voraz incendio terminó con el inmueble y toda la mercancía. Lo más lamentable es que hubo pérdida de vidas y el fuego se extendió por la parte de atrás hacia otros edificios vecinos, entre ellos el Banco Purcell.

La tenacidad es el valor más importante que ha distinguido a las generaciones y directivos de la ferretería. Al día siguiente del incendio, se iniciaron las labores de remoción de escombros y construcción del nuevo edificio para el local comercial. Después de las adversidades sufridas, se sumó una fuerte batalla con la compañía de seguros, aunque se estipulaba el pago de la prima en oro nacional, éste fue realizado en bilimbiques, moneda utilizada durante la contienda revolucionaria, sin respaldo financiero y con valor insignificante.

El largo y sinuoso caminó continuó. Hoy es fácil pensar que pasaron dos guerras mundiales, pero al ser de ascendencia extranjera, los directivos de la ferretería afrontaban diferente trato por parte de gobiernos y autoridades. Más aun, cada contienda afectaba mucho al negocio, ya que las fronteras se cerraban a la mayoría de los artículos de importación, o se imponían aranceles especiales, lo que repercutía finalmente en los precios a los clientes.

Vivir la Revolución Mexicana tampoco fue sencillo: inseguridad, escaramuzas, enfrentamientos, diferentes tipos de monedas, incertidumbre de autoridades, transición de poderes.

Un nuevo incendio en 1935, no de las consecuencias del sucedido en el año de 1914, de todas maneras marcó de nuevo la historia de la Ferretería Sieber. Con el tiempo fue llegando la competencia y tomaron forma negocios más especializados en diferentes líneas de productos, pero aún hasta la fecha la empresa continúa ofreciendo una gran variedad de artículos.


La Ferretería Sieber ha perdurado en el tiempo gracias a que la mayoría de sus administraciones han sido de carácter familiar y a que todas las transiciones del negocio se han llevado al cabo con estricto apego a normas y valores familiares, responsabilidad, rigor y respeto.

Una distintiva disciplina fiscal y administrativa son otros de los factores importantes para la perduración de la empresa. Por esas causas puede presumir de conservar el mismo nombre durante tantos años, pagar los impuestos religiosamente, mantener los pasivos controlados y conservar una relación laboral estable y respetuosa.

El actual propietario de la Ferretería Sieber, don Gustavo Villarreal, comenzó a trabajar como empleado de la empresa en 1944. Poco a poco escaló en el organigrama del negocio, fue el empleado de mayor confianza de don Eduardo M. Suess y de él obtuvo sus primeras acciones, las cuales fue incrementando a partir de adquirirlas de su jefe y de los demás empleados de la ferretería. Más tarde, con la muerte de don Eduardo, obtuvo el control de la empresa al conseguir el resto de las acciones a los herederos de doña Elenita y Pablo Alfredo Suess.

La variedad de productos ofrecidos en la ferretería era muy grande, considerando que la mayoría eran importados de Europa y Estados Unidos. En ese entonces no existían casas especializadas en determinados tipos de mercancías, por lo que los negocios de este tipo debían compensar gran parte de estos abastecimientos.

Los productos que se vendían comprendían una gran variedad: muebles para el hogar, camas y catres, máquinas de escribir, tuberías, válvulas, carretas, trilladoras, manceras, arados, picadoras de rastrojo, alambres, marcos, cuerdas y cordeles, herramientas, pinturas para mosaicos, tornillería, cristales, estufas de leña, lámparas y quinqués, figuras de porcelana, juguetes, muñecas, baños y cubetas galvanizadas, molinos de grano, telas, mallas, semillas, fertilizantes, calderas, motores, tapices, dinamita, cemento, láminas, etcétera.


Durante todo este tiempo la Sieber se ha mantenido en la misma ubicación, en la calle Zaragoza, antes Calle del Comercio, en el centro de Saltillo. Sólo su fachada y edificio han sido cambiados a lo largo de su historia, más no su sede original desde que inició como comercio dedicado principalmente al ramo ferretero. El trabajo y la disciplina han templado el carácter y las políticas de la empresa para seguir dando servicio por más de 128 años; por ello, la Ferretería Sieber ostenta con orgullo el registro número uno de la Cámara de Comercio de Saltillo. 


Cinema Palacio



Cinema Palacio en Saltillo, Coahuila, fue inaugurado el 1 de diciembre de 1941, por el gobernador Benecio López Padilla, ocupa un lugar especial en el corazón de los saltillenses y de miles que han asistido a este recinto por más de setenta años. se ubica en el curce de las calles de Victoria y Manuel Acuña


Las primeras películas que se proyectaron fueron: Plenilunio en Miami, protagonizada por Eon Ameche y Betty Grable; y el otro film Señorita Dinero, con las actuaciones de Joyce Murphy, Brenda Joyce y Jackie Gleason.


                                    

Cinema Palacio estilo Arte Decó 1941