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viernes, 19 de octubre de 2012

Teatro Marycel


1930


La construcción del teatro inició en el año de 1929[1]  Operó poco menos de diez años. el edificio era de dos plantas y contaba con  700 butacas[2] instaladas, el empresario  Juan Gallart en vísperas de inaugurar su cine solicita al ayuntamiento dos arbotantes para instalarlos afuera de su negocio, a fin de tener bien iluminado la entrada del cine, en el documento encontrado en al Archivo Municipal de Saltillo, consigna  que él se haría cargo de los gastos y comprometiéndose a pagar el consumo diario de energía eléctrica que generasen las luminarias, al ayuntamiento  responde favorablemente  y  autoriza que las  dos luminarias que requiere los puede quitar  de las calles de  Cuauhtémoc y en la calzada de los Héroes, hoy Avenida Madero, probablemente ahí no se requerían tanto como en la calle donde iba a operar el flamante teatro.

Las películas que ahí se exhibían eran en su mayoría eran nacionales, los precios eran económicos, pero siempre conservó cierta categoría y no se convirtió en popular como muchos otras salas que empiezan muy bien  y con el paso del tiempo van decayendo hasta tocar fondo.

EL historiador Pablo Cuellar, nos cuenta en su libro de la Historia de la Ciudad de Saltillo, que en la parte de arriba del Cine  Marycel, durante las funciones de los domingos se ponía música en Victrola y se les permitía  bailar.

Los domingos también se celebraban bailes par los jóvenes, las tertulias se desarrollaban en la parte  alta del edificio,  ahí llegaron a tocar para amenizar, varias  orquestas y músicos locales como de  Jonás Yeverino Cárdenas, la orquesta del gran músico  Lorenzo  Hernández, quien se destacaba como buen arreglista de temas de los temas Pablo Beltrán Ruiz, actuaron ahí el conjunto de  los hermanos Cuevas Nicolás y Antonio y la agrupación de  José  Tapia R. quien interpretaba música de  Benny Goodman. Se recuerda que los jóvenes de aquella época que asistían a ese lugar eran; El Nopal joven quien se caracterizaba por iniciar el primer baile de la misma palomilla eran  Manuel J García e Ismael Ramos.

José García Rodríguez, apodado el Estudiante, primero torero luego actor llamado Tiberio, llegó a actuar  en estas tablas junto al actor Enrique Rambal en la obra El Martirio del Calvario, García Rodríguez se hacía acompañar por muchos de los torerillos de la época, quienes hacían de comparsa en la obra, el profesor Guillermo López[3], recuerda que Ramiro Morales por su ligero peso se le asignó  el papel de Jesucristo, al estar sobre la cruz tapado con una sábana, sus compañeros que actuaban de romanos, picaban con las lanzas el cuerpo del joven actor, el público muy serio por aquel drama y al borde del llanto, escuchaba la voz de  Morales enérgico  y con  enojo diciendo “ya te vi cabrón a la salida vas ver”, lo que motivaba que sus compañeros siguieran  picando con sus lanzas las costillas del novel actuante.

El Marycel, abrió sus puertas  en los primeros meses del año de 1930,    constancias documentales, afirman,  a otro cine hermano operaba   bajo la misma administración,  el cine Manuel Acuña,  se encontraba  en la calle de Galeana (hoy calle de Aldama).  El 14 de marzo de 1930, el cine Manuel Acuña, quedó totalmente clausurado y casi enseguida el Marycel comenzó a proyectar películas  del recién nacido cien sonoro.

Estos dos cines, el Manuel Acuña y el cine Marycel  eran manejados y administrados   bajo la razón social de Circuito Independiente S. A. su representante era el señor Emilio R. Galindo. En el mismo domicilio de Galeana numero  3, ( hoy calle de Aldama antes de llegar a la calle de Hidalgo).

Debieron ser  pocas las ganancias y muchas las dificultades a sortear, ya que el cine Marycel,  exhibía en su mayoría películas mexicanas, tres años más tarde en 1933  su fuerte competencia  la poderosa  empresa de A. Rodríguez y Hno, que operaban los cines   Apolo y  Teatro Obrero, hicieron que don Juan Gallart cediera temporalmente la administración precisamente a favor de la firma de A Rodríguez y Hermano, de la ciudad de Monterrey, para ese año el cine operaba solo cada ocho días, la historia se adelanto, tal y como ocurrió a muchos otros cines, el Marycel corrió con la misma suerte de su cine hermano, el Cine Acuña, el Cine Marycel cerró sus puertas, debido a la baja demanda, al no poder renovar la tecnología, la férrea competencia y como para colmo,  la calle de Aldama debió ser ampliada justo en ese tramo, el cien tuvo que ser demolido, para dar paso al creciente numero de automóviles.   Dentro del Cine Marycel  fue un espacio  de diversión, sin duda muchos fueron los ratos agradables y de sano esparcimiento que pasaron miles de familias de nuestra ciudad.


[1] AMS. c172 l17 e18
[2] AMS c176 l7 e38 3f
[3] Entrevista con Guillermo López Gómez.

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